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Viernes, 16 de agosto de 2013
Este espacio protegido está situado al este de Valdemoro

Historia de El Espartal: de la Edad del Cobre hasta la actualidad

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Mario Ruiz Rubio

La finca de El Espartal, nombrado así por la planta del esparto al ser ésta la mata gramínea dominante, está declarada Bien de Interés Cultural por la Comunidad de Madrid, con la categoría de Zona Arqueológica, según el Decreto 20/1995 de 2 de marzo. Sus terrenos han sido testigos de guerras como la de la Independencia contra los franceses y la Guerra Civil española de 1936, así como de un fuerte proceso de urbanización en los años 70 que finalmente no se llevó a cabo.

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Imagen de la finca de El Espartal

La finca de El Espartal está situada al este del término municipal de Valdemoro y ocupa una superficie de 1.380 hectáreas. Tiene forma triangular, limita al norte con el sendero que lleva a San Martín de la Vega, al sur y oeste con el Camino de la Cañada que va hacia Titulcia y el ferrocarril Madrid-Alicante, y al este con el término municipal de Ciempozuelos. Este enclave lleva el nombre de la planta del esparto por ser ésta la mata gramínea dominante sobre sus pardas y amarillentas tierras. Su paisaje, hermoso y estepario como bien dicen los ecologistas, está compuesto por cuestas yesíferas y retamares abiertos que albergan un gran número de especies adaptadas a esas condiciones de vida natural.  Así, en El Espartal encontramos hábitats catalogados como prioritarios: pastizales continentales, matorrales halonitrófilos, estepas salinas mediterráneas, vegetación gipsícola ibérica y zonas subestépicas de gramíneas. Además, la finca de El Espartal destaca por poseer el retamar basófilo más extenso y mejor conservado de la Comunidad de Madrid. La finca está surcada por varias veredas, algunas de las cuales existían ya en los primeros años veinte. Según aparece reflejado en los planos que elaboró el Instituto Geográfico en 1922, cuatro eran los caminos que la atravesaban: el del Molino, el de la Cárcava, el de Valdefuentes y el del Soto.

Entre su rica flora y fauna, alberga mucha historia. Bajo sus tierras se encontraron restos arqueológicos de gran valor: del Calcolítico  (Edad del Cobre que comenzó hacia 4.000 años antes de Cristo), de la Edad del Bronce y la Edad del Hierro, con utensilios diversos, cerámicas hechas a mano. Entre sus bienes más preciados, destaca el yacimiento del famoso vaso campaniforme de Ciempozuelos, descubierto en 1984 en el Cerro Castillejo. Por este hallazgo y según el Decreto 20/1995 de 2 de marzo, la finca de El Espartal está declarada Bien de Interés Cultural por la Comunidad de Madrid, con la categoría de Zona Arqueológica, y que ha servido de epónimo en todos los estudios adscritos al horizonte campaniforme peninsular. También se menciona la existencia de una villa tardorromana que se prolonga hasta épocas hispano-visigodas. Allí tuvo posesiones Joseph Aguado, uno de los hombres con más recursos en la vida de la Valdemoro del siglo XVIII, pues fue fundador de la Real Fábrica de Paños Finos de la localidad, una de las primeras que se puso en marcha a principios de esa centuria. Aguado pertenecía a uno de los linajes más antiguos de la Villa. Durante varias generaciones, su familia se hizo cargo del poder político, económico y eclesiástico del municipio valdemoreño.

Vaso Campaniforme
Vaso campaniforme descubierton en Ciempozuelos en 1984

El Espartal, además, ha sido testigo directo de la Guerra de Independencia española (1808-1814), donde las tropas napoleónicas ocuparon, violaron y destruyeron iglesias, abadías, hogares y vidas valdemoreñas, y en el cual se desarrollaron actividades de supervivencia y de guerrilla. Durante la Guerra Civil española de 1936, estas tierras fueron sembradas de nuevo de restos balísticos, trincheras, escaramuzas entre hermanos y cadáveres sin fosa ni compasión para enterrarlos. Combates, avances y repliegues se sucedieron en esta zona. 

En 1974, poco antes de la última transición democrática, una decisión municipal estuvo a punto de cambiar de forma drástica el paisaje de El Espartal y el futuro de Valdemoro. El 2 de agosto y el 24 de septiembre de ese año hubo dos Plenos en el Ayuntamiento, donde se aprobaron sietes licencias de obra mayor a nombre de la inmobiliaria Los Helechos, para la construcción de 14.185 viviendas sociales y dos zonas industriales de 150 hectáreas cada una. Un área de servicios especiales, una zona de reserva urbana para instituciones públicas y privadas, un área comercial y un centro cívico completaban el proyecto urbanístico diseñado. En este propósito participaron, junto a la ya citada constructora, otras siete inmobiliarias: El Ventoso, el Pico, Arroyo Molinos, Valdearenas, La Vereda, El Abijón y Los Labajos. De cada solicitud de estas licencias de obras existe copia en el Archivo Municipal. Según la información del boletín aludido, haciendo uso de técnicas de mercado engañosas, se incluyó en la información urbanística de El Espartal un futuro aeropuerto al noroeste de Valdemoro, en un punto equidistante con Pinto. El aeropuerto se utilizó como estratagema publicitaria y la intención no pasó de proyecto. “Nadie sabe qué ocurrió para que ocho empresas constructoras se quedaran descompuestas y sin novio en la Valdemoro de aquellos días”, añadía la Gaceta.

El día 16 de mayo de 1975 las licencias de obra caducaron y con ellas desapareció, de momento, el espejismo de convertir a Valdemoro en una ciudad desmedida. En esta situación, las ocho inmobiliarias decidieron deshacerse de sus tajadas de El Espartal. Tiempo después terminó apropiándose de todo este pastel la sociedad financiera Banesto. Desde el 29 de marzo de 2001 y mediante escritura pública, los cercados confines de El Espartal están en manos de ARPEGIO, la empresa pública de la Comunidad de Madrid.

Esta finca supone el último vestigio de un territorio no transformado por el proceso urbanístico, que contribuye a equilibrar el medio ambiente del municipio de Valdemoro. El Espartal, junto al Parque Regional y el vallejo del arroyo de La Cañada, constituyen una malla ecológica interconectada que favorece los procesos ecológicos en el sureste del municipio, configurando un espacio libre, de un gran valor paisajístico que aporta calidad de vida a la ciudadanía. En definitiva, El Espartal es uno de los parajes con más historia de Valdemoro, como lo demuestran los restos arqueológicos encontrados en él, y a pesar de su utilización como pastizal y, en mucha menor medida, como tierras dedicadas al cultivo de cereales, lo cierto es que no se ha caracterizado por su productividad ni por su repercusión en la vida económica del municipio. No obstante, su existencia supone una importante contribución paisajística para Valdemoro.

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1 Comentario
Esteparia
Fecha: Sábado, 17 de agosto de 2013 a las 20:38
Como bien se comenta en el artículo, esta finca no tiene productividad.Para los políticos esto no es un problema porque la productividad la sustituyen por el ladrillo,aunque éste está en crisis.
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